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Cambio al horario de invierno: ¿nos afecta realmente o sólo es sugestión?

Oct 22, 2021

La cuestión del cambio horario (este año el paso al horario de invierno se producirá el domingo, 31 de octubre) suele ser motivo de debate. Cada otoño, muchas personas esperan que el horario de verano se establezca de una vez para todo el año. Defienden que una hora extra de luz significa ahorrar energía, evitar el cansancio que conlleva vivir este cambio dos veces al año, y tener más luz por la tarde, precisamente cuando los días se acortan.

La psicóloga Montse Marsà, de Mundopsicologos, ahonda en los cambios de horario y en si las emociones que sufrimos por la transición del horario de verano al de invierno son reales o producto de la sugestión. También describe cuáles pueden ser los síntomas principales, si hay sujetos más predispuestos que otros a sufrirlos, y ofrece consejos para prepararse y superar este cambio de horario de la mejor manera posible.

CANSANCIO, ESTRÉS Y MALESTAR

El cansancio, el estrés y el malestar suelen ser los efectos secundarios más frecuentes, ya que el cambio de horario también crea un cambio en nuestros ritmos cardíacos. Esto hace que nos pueda influir en nuestro estado de ánimo, teniendo como efecto secundario una disminución de los niveles de energía, con cambios en el estado de ánimo sin motivo aparente y cambios en el sueño. «También podemos percibir dificultades de concentración, lo que puede llevarnos a una disminución del rendimiento intelectual, y en los casos afectados por un trastorno de ansiedad o del estado de ánimo, la sintomatología puede verse agravada durante unos días», explica Montse Marsà.

Todo depende de nosotros mismos, el momento y el estado psicofísico en el que nos encontremos. El principal factor es la oscuridad, presente tanto por la mañana como por la tarde. El cuerpo y la mente por la mañana deben ponerse en marcha sin luz, y esto de por sí ya es un gran esfuerzo. Pero, además, en algunos casos, dependiendo del horario de trabajo, sales de casa cuando todavía está oscuro y cuando vuelves ya es de noche o prácticamente, habiendo perdido por completo las horas de sol.

Los cambios climáticos y ambientales afectan al área emocional y motivacional del ser humano. Estos cambios influyen en nuestras rutinas y, en consecuencia, en las decisiones que tomamos. Por ejemplo, pueden hacer que quedemos menos con amigos, que dejemos de hacer el deporte que hacíamos antes (porque ya está oscuro) o que nos vayamos a dormir antes porque ya no hay luz. «Esto nos llevará a que, según el tipo de cambios que realicemos como consecuencia, experimentemos un estado de ánimo u otro o que incluso la sintomatología que experimentábamos se vea agravada», comenta la psicóloga.

LOS MÁS SENSIBLES A LA FALTA DE LUZ

Hay estudios que indican que especialmente los bebés y las personas mayores son los que pueden verse más afectados por el cambio de hora y los cambios de luz. Nuestro cerebro necesita de un tiempo para adaptarse a estos cambios y, especialmente en bebés y personas mayores, esta adaptación puede resultar un poco más complicada. Asimismo, las personas con trastornos del estado de ánimo y de ansiedad también serán propensas a ver agravada su sintomatología en los días posteriores al cambio de hora. Marsà aclara que debemos tener en cuenta que la menor exposición a la luz solar conlleva una reducción de los niveles de vitamina D, relacionada con los trastornos del estado de ánimo y que, por lo tanto, es muy importante tenerla en cuenta durante esta etapa del año.

¿AFECTA O SOLO ES SUGESTIÓN?

Las visitas al psicólogo se incrementan en esta época del año, asociadas a la vuelta a la rutina y especialmente, al cambio que experimentamos en cuanto al contacto con la luz solar y todo lo que ello nos acarrea, por lo que podemos concluir que es algo real que sí afecta. Montse Marsà aclara que «habrá personas que experimentarán mayores dificultades de adaptación que otras y que necesitarán de un abordaje interdisciplinar para que este cambio no afecte de forma significativa a sus actividades de la vida diaria».

CONSEJOS PARA EL CAMBIO DE HORA

Algunas ideas que propone la psicóloga para que la adaptación no sea tan brusca y podamos prepararnos emocionalmente unos días antes son, por ejemplo, empezar a modificar la rutina al irse a dormir tres días antes del cambio de horario. Esto puede ser útil para avisar a tu cuerpo y tu mente de que está cambiando algo.

Asimismo, recomienda aprovechar cada momento de sol (y vitamina D). Como se ha explicado, la vitamina D está relacionada con el estado de ánimo (entre otros aspectos), así que recomienda aprovechar los momentos del día donde haya sol para entrar en contacto con la luz solar y así promover su absorción.

Igualmente, aconseja hacer actividad física con regularidad y promover la liberación de endorfinas. «Intenta establecer una rutina de actividad física para promover la liberación de endorfinas, relacionadas con el placer y el bienestar. Si ya realizabas actividad física, sigue manteniéndola pese a la falta de luz solar», apunta.

Por último, recomienda cuidar la vida social -«no dejes que la falta de luz solar te impida hacer aquellas actividades sociales de las cuales antes disfrutabas- y, si es necesario, acudir a un profesional -«si pasadas una o dos semanas sigues percibiendo dificultadas derivadas del cambio horario».

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